Los semilleros de la vida

Los semilleros de la vida

Empecé a jugar al wari, (awalé, mancala...), hace unos meses, y el proceso de aprendizaje y mejora de mis, escasas aún, habilidades me ha llevado a plantearme diversas reflexiones que me atrevo ahora a poner por escrito.

En el aprendizaje hay algo mágico y algo de ciencia. Algo de construcción racional y algo de descubrimiento casual, un mucho de pausado ascenso por un camino ligeramente pendiente y escasos momentos de conquista de grandes cumbres.

De esta manera no me ha quedado otra que de nuevo transitar el tradicional camino científico de la observación y reflexión, la prueba y el error, y aplicado a este caso, la valoración de posibles acciones y el cálculo de sus consecuencias, orientada hacia un fin, normalmente la victoria, y muchas veces, la derrota mínima.

A medida que me he ido empleando más a fondo en intentar mejorar fui intuyendo que no me servía con aprender a solucionar una situación determinada, sino que debía extraer principios generales que luego valieran para analizar posiciones variadas y poder tomar las decisiones correctas.

Hace tan sólo un rato ví como un jugador ganaba varias partidas seguidas y el otro le felicitaba diciéndole que no perdía nunca. El primero le respondió que unos días ganaba y otros no. Supongo que nos pasa a todos. Unos días nos levantamos con el pié derecho y otros simplemente nos caemos de la cama.

A veces, cuando intento reflexionar sobre alguna situación, me encuentro que quizá mi mejor opción es hacer un sacrificio, para no perder posiblemente más semillas en el futuro. La decisión no es fácil. Una pérdida pequeña, pero segura, contra una pérdida mayor pero incierta. ¿A quién no se le ha presentado esa situación en su vida cotidiana?

El caso opuesto nos lo encontramos bajo el concepto de “inversión”, “ahora no como porque en el futuro creo que podré comer más”. Como hacemos con nuestros bienes, ¿verdad?

Poco a poco me fui dando cuenta de cómo en otros ámbitos de la vida, a priori más trascendentes que una simple partida de wari, me encontraba con contextos análogos, obviamente no en sí mismos, pero si en la esencia final y por tanto en las herramientas e instrumentos intelectuales que utilizamos para resolverlos, y me planteé la siguiente hipótesis, ¿Será que al final el wari, con su esencia de desarrollo estratégico, se parece a la vida más de lo que puede parecer a priori?

No sé si será un poco cursi, o quizá demasiado pretencioso, pero analizando las situaciones en las que me encuentro en el juego y en otros ámbitos, se me hace cada vez más parecido a la “Vida”, con mayúsculas.

El progreso del juego proviene del esfuerzo, de la atención, de la concentración, la práctica, el error, el consejo de los amigos, la rabieta tras la pérdida…
Me parece obvio remarcarlo, pero ¿El avance vital a través de la multitud de circunstancias cotidianas con las que nos toca lidiar también se nutre de los mismos elementos?.

Otras veces reflexionar sobre las partidas me resulta terriblemente auto-psicoanalítico, (perdóneseme el “palabro”). Por ejemplo me he dado cuenta de que después de ganar fácilmente una o dos partidas contra un adversario después pierdo. La causa es... ¡Orgullo! Lo veo fácil, subestimo al contrincante, pierdo interés, pienso que no necesito esforzarme y… derrota segura. Ahora me pregunto en qué otras facetas de la vida cometeré el mismo error…

Normalmente todos jugamos para ganar, aunque es cierto que aquí también hay diferencias. Encuentras personas a las que le gusta jugar para tener más puntos o más rango, otras que lo hacen por pura diversión, algunas que exploran el lado “social”, hacer amigos, conocer gente, hablar mientras juegan… ¿Y quién me puede decir que en la vida real no existen todos estos tipos de personas?, gente que busca el éxito, el reconocimiento y los títulos académicos o profesionales, la que gusta de reír o de charlotear incesantemente…

Supongo que al fin y al cabo el juego no es más que una faceta más de la vida… o quizá la vida no sea más que un gran juego, en el que somos arrojados en un tablero cuando nacemos y que jugamos como podemos, a merced del azar, intentando en la medida de nuestras capacidades aprender y decidir cual es nuestra mejor opción en cada momento para avanzar de casilla.

Según esta tesis ahora me surge una duda, no sé si observar la vida para aplicarla al wari o el wari para aplicarlo a la vida, o quizá aprender de los dos para aplicarlo al otro.

Si algún amable lector tiene algún consejo útil sobre como sembrar mejor las semillas del wari le agradecería que me lo mandara. Si acaso tiene la respuesta de como recolectar mejor en los semilleros de la vida que me escriba también por favor.

hola yahek,
estoy impresionado!quiza no deberias esperarte demasiadas respuestas intergalacticas de nuestro awalé. Disfrútalo lo maximo, el resultado será el reflejo de tu estado "feeling"
No tienes que buscar --- si le temps est venu ça viens tout seul- jajaja consejo de aminata )

Gracias por tu consejo aminata.
Definitivamente es cierto que el resultado de cualquier cosa es el espejo de tu estado de ánimo en ese momento.

Estoy de acuerdo contigo en que no deben esperarse respuestas del juego. !!Están dentro de nosotros mismos!! y el juego nos puede ayudar a encontrarlas.
Disfrutar con cada cosa que haces es el mejor camino para llegar a la felicidad.

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